Una noticia de días pasados, en televisión, informaba del primer restaurante en España, que utilizaba un camarero virtual, es decir, un robot que da servicios a las mesas de dicho restaurante, compatibilizando su tarea con los empleados humanos de dicho establecimiento.
La noticia la comenté, de manera casual, días pasados con mi hija que acababa de llegar de Japón y me contó que, en aquel país, ya es habitual, este tipo de camareros humanoides, robotizado. No sé cuál es la expresión correcta.
Casualmente, ella trabaja y está inmersa en el mundo de la tecnología digital y uno de los proyectos en los que interviene, es lo que se denomina asistente virtual que abarca asistentes de voz y los denominados chatbots, o asistentes de texto con los que se puede hablar a través de plataformas como Facebook, messenger o WhatsApp, entre otros.
Me explica que muchos de los servicios que recabamos vía internet o telefónica son respondidos y atendidos por un asistente virtual. Son las voces que empiezan a ser familiares con nombres propios: Siri, Alexa, Cortana o Google assitant.
Servicios de hoteles, contratación de alojamientos, inmobiliarias, viajes, atención al cliente, áreas de salud, banca y un amplio y aun no acotado terreno.
Acudo a internet para saber con más o menos exactitud que es un asistente virtual del que al parecer, estamos rodeados sin percatarnos, y que nos resuelven cuestiones cotidianas de nuestra vida con mayor incidencia de lo que podemos pensar o creer.
En la búsqueda, me encuentro que un asistente virtual es un programa informático capaz de reconocer el lenguaje natural utilizado por el usuario permitiendo establecer una conversación para responder preguntas, hacer recomendaciones o realizar acciones solicitadas, aprovechando la capacidad de almacenamiento y procesamiento que disponen los ordenadores y múltiples dispositivos electrónicos.
Inteligencia artificial, big data, diseño conversacional y Costumer experience (CX), formas y sistemas que cambiarán los interfaces virtuales que de aquí a poco tiempo.
La cartera de servicios que puede ofrecer un asistente virtual es amplísima; gestión páginas web, gestión de agendas y e mails, redes sociales, facturación y proveedores, informes, organización de viajes, tareas administrativas…, todos ello, a un coste irrisorio en algunos casos
Sea cual sea el campo al que nos queramos referir, robots sustituyendo tareas y profesiones del ser humano, asistentes virtuales que interactúan con el hombre sustituyendo a una persona o el asistente virtual entendido como servicio administrativo a una empresa, sea cual sea el campo al que nos refiramos, estamos inmerso en una revolución silente e imparable, que ya de por sí, está cambiando nuestro mundo no solo laboral y profesional, sino a nivel personal.
Me pregunto si hemos de aceptar este presente y futuro, sin miedo o temor al fracaso, ¿Cómo cambiará nuestra distintas profesiones y oficios? ¿Cuáles de ellas van a desaparecer? Son objeto de estudios profesiones desaparecidas, aquellas que acabaron por el transcurso de la evolución humana, que cercenó la convulsa Revolución Industrial del siglo XIX, serenos, herreros, campanarios…
La revolución industrial, implicó la aparición de las máquinas como oportunidad para que el ser humano trabajase en mejores condiciones y dedicara más tiempo a ocio, acciones creativas que les dieran mayor satisfacción. Cualquier cosa que podía hacer una máquina, no debería ser un trabajo para un humano, porque desprecia la parte más humana que tenemos, que es la de crear y la de ser inteligentes y aplicar esa creatividad e inteligencia a nuestro día a día.
Esta era la opinión de algunos pensadores del siglo XIX al albur de la Revolución Industrial que podría ser aplicable a esta nueva revolución.
Según estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), una de cada dos profesiones o puestos desaparecerán debido a la adaptación de procesos de automatización e informatización y aquellas que permanezcan lo harán con perfiles adaptados a los nuevos tiempos. Casi la mitad de las profesiones y cargos en los países de la OCDE serán empleados por sistemas computarizados.
De este escenario no concluyo una lectura negativa, simplemente considero que forma parte de la evolución de la sociedad y posiblemente nos lleve a una sociedad más cómoda para todos y esperemos que regido por el principio de honestidad.
La evolución tecnológica da la oportunidad al ser humano a trabajar en algo más creativo y satisfactorio eso sí, tras pasar por un proceso de adaptación y de mentalización, al fin y al cabo, una nueva revolución.
María Enriqueta Artillo Pabón Artillo Abogados Guadaliuris